Casi sin vos, mostré los dientes y gruñí: dí todo, lo perdí todo, y así estoy.
Así quedé.
Lejos de la dueña de tus ojos, yo no me explico por qué estuviste...
(¿¡!?)
(¿¡!?)
Porque hay un corazón que muere cuando no estás, cuando te vas.
Vos sabes que vos debés estar aca, junto conmigo.
Dame la mano y acompañame, estoy sola y necesito refugio.
Hace frío, dame calor; llueve, quiero de vos.
Qué lindo, how nice! Esto que tenemos, Dios sabe qué sera...
Y que siga así, basta de vueltas, por qué no me preguntás eso que me deja tan revuelta.
Quiero de vos, un poco más.
Tenemos tanto por compartir.
Aparta las excusas.
Dejalas de lado.
Esperaría que no te asuste este instante de sinceridad, mi corazón vomita su verdad... Es que hay una guerra entre dos por ocupar el mismo lugar, la urgencia o la soledad.
La soledad fue tan sombría que, no te dejo encontrar tu naturaleza divina, la urgencia ganó esta vez dispuesta a penetrarte, prepotente y altiva .
Dejalas de lado.
La soledad fue tan sombría que, no te dejo encontrar tu naturaleza divina, la urgencia ganó esta vez dispuesta a penetrarte, prepotente y altiva .
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